miércoles, 16 de septiembre de 2015

American Ultra!



American Ultra (2015, Nima Nourizadeh).

Se ha convertido instantáneamente en una de mis películas favoritas. American Ultra es subversión, negativa a la sumisión, resistencia.
American Ultra es lo que pasa con el Pueblo cuando se estrangulan sus derechos y libertades más allá de los límites Humanos. Lo que puede pasar con el Pueblo cuando sea consciente de lo que el Sistema está haciendo con él y con sus seres queridos.
A pesar de las relativamente malas críticas que ha recibido (habría que preguntarse por qué, o más bien por mediación de quién; yo lo tengo claro), confieso que he disfrutado libidinosamente de cada fotograma, desde el apacible costumbrismo urbano de afueras del inicio hasta la eliminación sanguinaria y visceral de agentes gubernamentales por parte del joven protagonista, víctima y finalmente verdugo en todo este lío.
El momento brutal, lacrimógeno, que me dejó con los ojos vidriosos, es cuando un patético y desdentado enfermo psiquiátrico ya vencido, pregunta al esquivo héroe protagonista:
-¿Quién te dijo lo que tenías que hacer? (acostumbrado a recibir órdenes)
-Nadie.
-Eso mola. (Responde maravillado ante la ineludible manifestación viviente de libertad e independencia que tiene delante. La sonrisa desdentada nos provoca una lástima profunda. Luego explica, admirado): Yo soy como tú, me hicieron así... pero tú eres mucho mejor.

Todo resulta en una magnífica metáfora sobre la independencia y la libertad; y el amor: lo que el Sistema hace contigo si pretendes salirte del cuadro (solo hay que mirar sus caras entumecidas), lo difícil que es mantener un amor digno, y la absoluta conveniencia de presentar fiera batalla, juntos, to the very End. La película más romántica del año.

Solo chirría el final: no casa con la psicología de los personajes que acaben trabajando para la CIA, la organización de cuyos cainitas excesos han sido víctimas ambos.
Por ello tengo mi propio final handmade:
La agente veterana (rubia) engaña al mandamás del palo metido en el trasero hablándole de cifras ($, sucia treta capitalista para un sucio arquetipo capitalista; los dos jóvenes "valen su peso en oro", debe conservarlos); el mandamás les perdona de momento... y cuando llega la ocasión la veterana usa su pericia para dejarles escapar. Acaban libres, en Miami, viviendo una coqueta y sencilla vida en pareja. Y nunca los encuentran. La veterana salva el pellejo por sus contactos en la organización.

Grande. Ah, y grande El Mono Apolo.

La cicatriz sigue

Un año y medio después... 

La cicatriz sigue. 

Abriéndose y sanando.



sábado, 22 de febrero de 2014

domingo, 2 de febrero de 2014

Frase del día

Los hombres libres tendrían que hablar con libertad


Es de C. C. Finlay. Uno de esos autores de Fantasía y Ciencia Ficción que no hablan sino de imaginerías infantiles y chorradas sin sentido, y que para nada, para nada, hablan de los tiempos que corren.

Para nada.

Finlay mismo cita una sentencia legendaria en uno de sus relatos cortos. Es bastante más radical que la de arriba, pero aún así bella y llena de sentido. Otra vez.


¡Dios Todopoderoso! (...) ¡Dadme la libertad o la muerte!


La dijo Patrick Henry frente a la costa de Connecticut en Mayo de 1776. Sí, una época de Independencia. Me parecía adecuado incluirla por estos lares, y una buena despedida hasta dentro de dos semanas, meses, o años. Nunca se sabe.

Lo único que queda es el Respeto....

El Respeto....

El Respeto....


Huevos podridos y Derecho de Admisión

Hace poco me dice una persona cercana, en referencia a cierto colectivo:

-Están podridos.

Me vi obligado a corregirla.

-No, no están podridos. ¿Cómo podría estar podrido lo que nunca ha estado fresco?

Eso me llevó a otra idea, la de la podredumbre en sí. ¿Qué hacer cuando detecta uno un huevo podrido en la huevera? ¿Qué hacer ante relaciones tóxicas?

Entonces, como respuesta, le surge a uno el fascistilla interior (solo en contadas ocasiones, como 2 por década) y le da por citar al otrora genial y últimamente muy malogrado Frank Miller. Ésta la clavaste, Franky:




-Fuera de mi cueva.

Le dice el encapuchado que usa Miller como abstracción del Pueblo a un recién apalizado hombre vestido de bandera, metáfora del Estado. A mí la abstracción no me sirve del todo, pues Miller parece abogar por el anarquismo fascista, el anarquismo violento (aquel al que se llega por la derecha extrema, no la vía concienciada y pacifista; en todo caso, incita a la destrucción del Estado social-demócrata). Pero la frase es definitiva.

Pues eso. Todo aquel que no sepa guardar un mínimo de respeto y Moral.

Get out of my cave.

Y con presteza.

Hay mucho perroflauta.

El otro día escucho la lindeza que da título a esta microentrada: "Hay mucho perroflauta".

Que estando cayendo la que nos está cayendo encima con la violación de Derechos y Libertades Fundamentales (los que figuran en la Constitución, vamos; cada vez respeto a más a quienes trabajan en Leyes; y digo "trabajan", construyen, no "destruyen") en este sistema de estados neoliberales y de terrorismo financiero y de Estado; que estando cayendo eso, repito, fijemos nuestra atención y vertamos nuestra acritud sobre los manifestantes y reivindicadores de Derechos...

Es de órdago.

De Juzgado de Guardia, nunca mejor dicho.

El Tiempo, ay, el maldito y caprichoso Tiempo hará Justicia. La que los oprimidos no pueden hacer a corto plazo.

Pero qué mala es la desinformación.


Cicatriz 4

Quien a falta de vida propia
Sólo ostenta vida social
Ni sabe lo que es la Vida
Ni qué es la Sociedad


Redondo, oye.

Y ya que la mentamos, me permito incluir una definición de Sociedad (bueno, de Pueblo, que viene a ser lo mismo a efectos prácticos) hecha por Terry Pratchett, el ínclito y celebérrimo autor de las novelas del Mundodisco:

“Un grupo de personas "arrejuntado" a partir del terror que comparten, pues, tal y como parecen, no tienen nada que ver los unos con los otros, y se evitarían entre sí, si pudieran hacerlo”

Agudo Pratchett. Mordaz, como siempre. Suspicaz como pocos. Interesante, por lo menos.